martes, 13 de septiembre de 2011

MENSAJE DE SAINT GERMAIN -1998-

Benditos seáis hijos de la tierra.
Benditas sean vuestras generaciones venideras,
porque a través vuestro el Amor aflora.
Benditos los humildes y sencillos,
porque ellos son la vida y la
vida fluye de ellos.
Benditas seáis mujeres de la tierra,
porque lleváis la energía femenina,
fuerza de las nuevas generaciones.
Benditas seáis por vuestra expansión en Amor,
fidelidad, grandeza de creación.
El recorrido de la tierra vuelve a su inicio,
con la experiencia de un viaje lleno de abertura
hacia un Dios sin forma,
un Dios por crear
y ahí está el resultado, la materia.
Dios toma forma en cada uno y en cada cosa.
El Universo es el útero donde se crea la forma,
el Hijo Divino de la Vida.
Todo está en su equilibrio cuidando esta gestación.
Dios toma forma,
Su Consciencia entra en la materia.
Sentid en vuestros corazones que todos formáis el Uno,
único Hijo de la Divinidad.
Cada uno es una pequeña terminación de su energía vital
que se desarrolla en cualidades humanas.
Es una obra perfecta en la que os tenéis que ir reflejando.
Es El... en vosotros.
Dadle paso...
El que tiene que venir, vendrá a través de cada uno,
nacerá desde lo más profundo de vuestro ser
y le tendreis que reconocer en vosotros mismos
y es así, como El, habita en la tierra,
en la conciencia de su individualidad e integridad.
El nace en el vientre de cada madre.
Se desarrolla a través de la experiencia del vivir
en lo material y así, va adquiriendo su máxima
transparencia, pureza, se hace cristalino a su Divinidad.
Por ello, hijos de la tierra,
mujeres y hombres,
tomad conciencia de lo que significa engendrar.
Hombres de la tierra que vuestro semen esté purificado
por la comprensión de esta Divina Creación.
Mujeres de la tierra,
que vuestra matriz esté preparada para
el Amor Divino.
Elevad vuestra sexualidad hasta el Centro Solar.
Llenad vuestra mente y cuerpo con su irradiación.
Hoy, hay hostilidad en la tierra,
en las mentes, pero la Divinidad a descendido
en el vientre de las madres
y ha proliferado y seguirá proliferando en el
latir de cada corazón nuevo.
Su fuerza hace parar la mente y escuchar
su Divina melodía transformadora.
Benditos aquellos que se dejan en el latido
del Padre-Madre y se abren a la transformación,
porque ellos reconoceran en ellos mismos
al que a de venir.
Amad... y amad desde el Divino en vosotros,
y la hostilidad se desvanecerá al igual que
una montaña de espuma.
Benditos los que toman conciencia y
benditos los inconscientes,
porque también, ellos, desde su inconsciencia,
se atreven a experimentar en un camino
donde nada, aparentemente, tiene sentido
Solo la Luz da la claridad de entendimiento,
y donde hay comprensión,
hay ternura y Amor.
La Paz reine en la mente humana y se
extienda como los Rayos de Sol