domingo, 11 de septiembre de 2011

LA OFRENDA

Como una flecha que se precipita hacia su diana,
así voy hacia Ti.

Madre Divina...
que te muestras en cada ser

Madre de la Esperanza...
que me arrancas de los asentamientos
y me lanzas a empezar.

Madre del dolor de madre...
que me liberas de la posesión
y me inspiras la generosidad
del nacimiento de dos hijos
como ofrenda.

Madre de la providencia...
que haces que mi vida se renueve
en cada instante.

Madre del amor...
que me invitas a la vida constante,
revelándome la verdad 
del nacimiento y de la muerte.

Madre de la paz...
que abres mi consciencia en los
campos de batalla.

Madre del corazón abierto...
que me arrancas un grito de
Victoria.

Madre de la justicia...
que me unes a todos
desde el corazón,
y me alejas de lo transitorio.

Madre...
Madre...
La palabra más bella que la mente humana
 ha expresado y expresará.

Medito en la palabra Madre
como un Mantra,
atrayendo su inmensidad
en la oración de mi devoción


maa