Amados hijos.
Cuánto tiempo se necesita hasta que de repente, surge como un relámpago por todas las células de mi cuerpo una verdad que va más allá de la palabra hijos, "maestros de vida y de amor".
Yo, desde los 15 años, que tuve la primera experiencia con el Maestro, viví, a partir de ese momento, ansiando su presencia, sin saber que unos años después me llegaría su enseñanza a través de aquellos que llamamos hijos.
Día tras día me hicisteis trabajar la paciencia, la tolerancia y el respeto hacia lo que vosotros sois y decidís.
Ello me lleva a amar a todas las personas desde ese respeto.
Es a través vuestro que puedo amar al mundo tal como es, con sus mareas y sus calmas.
Hoy estoy en paz conmigo misma porque he comprendido la invitación a la que el Maestro, como enseñanza, camino, me mostraba a través vuestro.
Así que os doy las gracias por todo lo que reconocéis y también, por todo lo que no reconocéis.
Vosotros, también encontraréis en su momento al Maestro y su expansión en la enseñanza, que es camino de experiencia vivida e integrada y te lleva a saber quien eres y para qué estás aquí.
Esta carta para vosotros, es, sencillamente, restaurar pequeñas grietas del corazón, que es uno de los caminos por los que todos tenemos que pasar, es una consciencia que ilumina la mente y sencillamente, sabes que eso es así.
Os amo desde siempre y para siempre.
maa