martes, 11 de enero de 2011

LA DINASTÍA DE GURÚ NANAK

El Universo es un verdadero jardín,
está lleno de esplendor,
por ello, a nada debo temer.
Todo se reconstruye y se modifica ajustándose todo con todo,
nada queda fuera,
perfectos engranajes que encajan en el tiempo y en el espacio.
Reflejos luminosos.
Estelas de otros tiempos que recorren camino celestiales eternos e incansables;
sondeando las perfectas estructuras creadas por Brahma.
¡Ho Brahma!
he escuchado tus cantos y ya no puedo olvidar.
Vivir sin ellos en un no vivir.
Tus cantos creadores renuevan mi voluntad devocional,
y vibro en la nota de tu decisión.
Y, aquí, entre tus sombras,
¡ho Vishnu!
que preservas mi sentir,
que te paras a contemplar la creación,
que respiras la fragancia del estallido inmortal en un presente, que solo Tú,
lo alargas como la estela de una estrella fugaz
y vivo en esa estela enloquecida
no creyéndome ser,
respirando limitadamente tu presencia,
imaginando como eres,
sin darme cuenta que soy una lágrima de tu océano,
que me vivo en el reflejo del diamante cuando soy el rayo que le da reflejo al diamante,
¡Ho Shiva!
¡Sálvame! de este mal entendido entre mi ser y mi razón,
¡destrúyeme! con tu certeza de vida eterna,
porque solo dejando de ser; seré en Ti consciencia de la
Divina Perfección en la Unidad.