M.M.-Jhesua, me has concebido con tu fuego de
Amor.
Amado, enseñame a Amar.
Enseñame todas las posibilidades para
utilizar esta energía por y para la Vida,
para ayudar a la transformación del mundo.
He vivido tu fuego de Amor.
¡Lo sabía!
¡No podía ser de otra manera!
Amado, ábreme el recuerdo a mis raíces,
a mi naturaleza de Amor.
Dime, ¿qué he vivido?
JH. -Has bebido del manantial de la creación.
Son tan fuertes sus corrientes que te
transforman.
Amada, solo hemos juntado nuestra química
y se ha convertido en Fuego Divino.
Has encontrado el camino de la creación
espiritual (Creación).
Cuídalo y protégelo (Preservación).
Moldéalo, expándilo (Transformación).
¿Qué más puedo decirte?
Somos uno, Amada, Externa e internamente
Amando.
Princesa del Amor.
Tú, guardas los secretos de la creación.
Ya lo conseguiste hace 2000 años.
Es verdad, ahora no recuerdas nada y
¿por qué?, una vez más te reafirmas
en que el Fuego del Amor, nunca
desaparece, porque lo que es lo esencial,
la fuerza química de la Creación,
siempre prevalece en lo más profundo
del Ser, y termina aflorando en la
existencia del tiempo y del espacio.
M.M.-¿Qué puedo hacer con esto que siento?
pues mi columna vertebral es como una
antorcha de fuego.
JH. -Ya lo has hecho,
¿recuerdas?
ya has creado con ello,
pues lo que hay en tu pensamiento,
en esa Divina elevación,
se transforma en lluvia de estrellas,
y las estrellas son partículas de Luz,
y en la Luz todo se ve,
y cuando ves, Amas y amas,
y cuanto más Amas,
más lluvia de estrellas y más ves y más
Amas, y así hasta el infinito Amada.
Gracias por encontrarme.
Gracias por amarme.
Gracias por ser una conmigo.
Gracias por transportarme a lo Divino,
Pues sin ti, no me hubiera sido posible,
porque una mitad, por muy existencial que
sea su vida, solo es una mitad.
Cuando el Amor se encuentra en su misma
esencia, es el Fuego Creador de toda
existencia, es la experiencia última,
la Unidad con Dios.
M.M.-Gracias Amado.
Siempre en Ti.
maa