Ya ves, momentos de cambios.
En realidad, cada día de nuestra vida es un cambio.
Como un suspiro has crecido.
El primer llanto en mis brazos.
¡Cuánto amor en ti para mi!
Diste la vida a una madre que no se sostenía en esta tierra,
que no sabía cual era su misión,
tú eras mi misión,
¿sabes por qué? porque la verdadera misión por la que venimos, es para amar... amar y amar, y tú, has sido mi maestro.
Desde ese primer llanto hasta ahora, le has dado sentido a mi vida, por lo que doy gracias a Dios y por lo que merece la pena haber nacido.
Quiero que seas feliz,
recuerda que la verdad, la nobleza y el amor, sean como tu prenda de vestir.
Utiliza la energía y la fuerza del universo dentro de ti para todas las cosas de tu vida.
No desesperes si las cosas no salen a la primera, pues es un camino hacia el don de la paciencia.
No te separes de la fidelidad a lo que siente en tu interior.
Deja semillas de bondad por donde pases, pero también se cauteloso.
Cuida tu cuerpo, pues no hay repuesto para, según lo que estropees y será para el resto de tu vida.
Cuida tu mente, con ella creas tu vida, tu felicidad y la de los que te rodean.
Crece siempre en mente y en espíritu, ¿qué por qué sabrás que creces? porque tu mente desarrollará pensamientos hermosos, pensamientos de luz y de amor.
Se, que lo sabrás hacer,
eres valiente y desde el primer instante de tu vida, que ya saliste antes de hora, siempre has querido ganar tiempo a las manecillas del reloj, vas avanzado al tiempo y mejor que sea así y no que el tiempo te gane a ti.
Aquí me dejas, con la puerta abierta de par en par, tan de par en par, que desde ahí, donde estés, me verás, solo tienes que mirar por las noches al cielo estrellado, cada una de las estrellas son mis ojos mirándote, amándote y cuidando de mi retoño.
Mi espíritu velará de ti y mi cuerpo, alguna vez, te irá a ver como tu también vendrás.
Esta alma te quiere y está unida a ti para la eternidad.
maa