A la mayoría de personas no les es fácil concebir que hayan personas que puedan canalizar.
¿Cómo se puede oír de una manera diferente.
Hay infinidad de interrogantes y preguntas.
Esa conexión se inició a través de la genética, y una esmerada práctica de 45 años de meditación.
Sigo esforzándome para que mi mente se haga cada vez más disponible al diálogo con los Maestros
Para mí siempre ha sido muy fácil y natural, como nacer con ojos verdes y pelo castaño,
de nosotros está reconocer y desarrollar esas capacidades con las que venimos.
Todos somos perceptibles y también es una cuestión de aquietar un poco más la mente de tanto bullicio y escuchar, sencillamente escuchar.
Cuando escuchas con la mente aquietada, terminas oyendo cada nota de la hermosa melodía de la Tierra que es todo y todos, la mente se llena de tonos y semitonos, silencios y susurros, la mente traduce cada frecuencia si le das la oportunidad, de la misma manera que puedes escuchar a un árbol, a un pájaro, también escuchas al espíritu y al alma.
Cuando aprendes a escuchar es muy fácil, lo haces de una manera espontánea.
Cuando yo era pequeña y llegaba de la escuela, en vez de jugar como todos los niños hacen, me sentaba y cerraba los ojos, me entusiasmaba escucharlo todo, me sentía bien percibiendo sensaciones. Siempre escuche algo especial a través del silencio, pero se desarrollo del todo cuando cumplí los quince años con la presencia clara de mi gurú.
Estas fueron las primeras palabras que intercambiamos mi gurú y yo:
“¿Quién eres? Soy tu guía.