martes, 25 de octubre de 2011

ARBOL DE LA VIDA

Al igual que un árbol
estoy aflorando los frutos últimos
de esta primavera.
Siento, al igual que el árbol,
el gozo de dar cobijo:
sombra y frutos.
Gracias, por cada fruto que me arrancáis,
pues con ello, aligeráis mi peso,
y me hago más liviana para la trascendencia.
Gracias, por escoger la sombra y
el espacio que soy para vuestras meditaciones,
pues ello me ayuda a experimentar la alquimia.
Dicen, que cuando el alumno está preparado,
surge el Maestro,
espero estar preparada
delante de vuestra presencia.

maa