Al igual que un árbol
estoy aflorando los frutos últimos
de esta primavera.
Siento, al igual que el árbol,
el gozo de dar cobijo:
sombra y frutos.
Gracias, por cada fruto que me arrancáis,
pues con ello, aligeráis mi peso,
y me hago más liviana para la trascendencia.
Gracias, por escoger la sombra y
el espacio que soy para vuestras meditaciones,
pues ello me ayuda a experimentar la alquimia.
Dicen, que cuando el alumno está preparado,
surge el Maestro,
espero estar preparada
delante de vuestra presencia.
maa