sábado, 18 de junio de 2011

NACIMIENTO DE LA TIERRA

Y Dios, en su silencio ,
Sencillamente dejo que todo sudeciera.
Una conjunción en el epacio y tiempo que,
al igual que la semilla contiene el advenimiento,
expandió su fuerza
creando corrientes de espuma blanca.
Todo era el Uno,
el Infinito,
el Eterno.
Solo hacia falta esperar que la fricción
en su expansión,
creara el estruendo,
y nacieran las formas.
¿premeditado?
¡no!
sencillamente sucede.
Remitirnos al pasado es llenar nuestra mente
de historia que a través del tiempo,
vallamos a saber su autenticidad.
Lo que si es verdadero es lo que ahora somos
y si la historia nos tiene que servir
que sea para darnos cuenta de donde estamos.
Solo sabemos lo que somos ahora,
lo que sentimos y pensamos,
toda una diversidad todavía desconocida
para nosotros,
pero nos basta con ello para creernos
poseedores de la herencia de Dios.
Sea como sea que todo y todos estamos
creados a imagen y semejanza de Dios,
algo dentro nuestro y dentro de todo
se mueve con fuerza,
es posible que sea Dios,
su corriente de espuma blanca que aveces
nos lanza hacia sus olas y otras
nos sumerje en sus aguas profundas.
Si entre la historia y la diversidad del mundo
nos crean un caos,
¿que hacer?
Aquieta tu mente,
respira profundamente,
mueve tu cuerpo,
y deja que suceda.