martes, 4 de mayo de 2010

El Milagro De la Vida

Abandonarse a la voluntad del ego que no sabe hacia donde va la vida, divide nuestra comprensión y nos despista de la verdadera finalidad que tiene el ser humano.
Adoptamos muchas posturas y direcciones, conceptos de vida, filosofías, pero la verdad es una.
El ser humano va alcanzando a través de su propia experiencia física e interna, esa respuesta al sentido de su vida, al sentido de su pensar, de su acción, la finalidad por la que existe. Eso va sucediendo de una manera progresiva. La mente va comprendiendo, va situándose en un espacio de si misma en el que encuentra la paz, encuentra el silencio que le susurra la verdad de su existencia. Lo importante no es tanto en la forma como suceda como en la presencia constante de la mente, por decirlo de manera poética, en el milagro de la vida.
Es una experiencia el comprenderse a si mismo, situarse en el instante, direccionar el conocimiento de la verdad en la existencia humana a través de todo lo que representa la materia, para así manifestarse en cada momento. Sentir dentro la engendración de la vida constante que se desarrolla a través de las células, de las neuronas, de los átomos, de las partículas, de todo lo que representa la vida y se manifiesta a través de cada uno como parte integrante del Universo.
El discernimiento no es fácil para la mente, es una danza entre el ego y la vida misma. La mente busca motivos, el ego busca emociones, busca y busca a través de todas las cosas terrenales las señales visibles, lo tangible, para poder creer en su propia existencia eterna y también infinita.
Necesitamos encontrar en nosotros la paz a través del silencio para dejarnos ir y que el silencio nos conduzca hacia el camino de la verdad, reconduzca la historia.
Cuando la mente alcanza ese estado en el que le es posible percibir la vida que es como fuerza creadora, va integrando confianza para que esa fuerza actúe en la creación constante de su pensamiento, de su palabra y de su acción. La mente tiene que dejar que actúe en ella la sabiduría y la consciencia del Universo, que la vida actúe llevando la dirección perfecta e inteligente que ha decidido llevar. La mente, el ego está para servir a la vida, para servir a lo eterno, a la fuerza en la forma en como se presente en cada uno.
No es fácil discernir lo que es del ego a lo que es del conocimiento Universal, por eso está la práctica, sino ya no haría falta practicar, no necesitaríamos practicar si fuera tan rápido. ¿Por qué nació la práctica? la práctica nació porque el ser humano se dio cuenta del sufrimiento que le representaba la incógnita de su existencia y necesitaba una herramienta, una disciplina para su mente y así aquietar el sufrimiento, la incomprensión de su vida y de las circunstancias.
No comprendemos que significa toda esta acción constante a través de las circunstancias, del medio, del si mismo, que significa lo de fuera y lo de dentro, que significa toda esta dualidad, lo que está claro es que crea sufrimiento y dolor. Cuando el ser humano se dio cuenta de que la mente vivía en una transformación constante de pensamiento, no siempre el ser humano ha tenido la mente dispuesta a la reflexión, empezó a plantearse el ¿por qué? así que hubieron unas primeras comunidades de seres humanos que decidieron las disciplinas para poder aquietar la mente de tanto sufrimiento y de ahí nació la práctica de meditación que conduce a la vacuidad de la mente, al silencio y así poder encontrarnos a nosotros mismos, encontrar el camino del medio que nos permite comprender la vida en su expansión, nos permite liberarnos de estructuras mentales que distorsionan la unidad e iniciar un camino hacia la nueva era, una era de compromiso e integración con todo.
La ciencia y la física estudian el Universo, estudian la anatomía, estudian los procesos y poco a poco el ser humano va comprendiendo más a todos los niveles. Mirad, muchos espiritualistas de hoy y de todos los tiempos, antes se dedicaron al estudio de la física y de la química, hasta que se dieron cuenta que necesitaban algo más y es cuando el ser humano adoptó la presencia pura, nítida y llana de la espiritualidad, no descarto con este comentario la importancia de los conocimientos, todo llega a unirse al igual que un collar de perlas cuando se enlazan los dos extremos con su broche de oro.
Todo es un instante en el tiempo, un paseo de domingo por la tarde. No todos los seres humanos concebimos de la misma manera estas experiencias espirituales, solo aquellos que sienten dentro de ellos un impulso sincero hacia el conocimiento del espíritu optan porque su mente tenga las menos distracciones posibles, y así poder escuchar con claridad como la vida empuja desde dentro y se va completando la verdad de su existencia, ahora solo y puramente con su propio sentir interno.
Muchos de nosotros, no ha hecho un paso hacia atrás, la vida sencilla en la que nos encontramos es un paso hacia delante, porque estamos completando conscientemente nuestra fase espiritual. No tenemos que dolernos por ello, ni sentirnos mal por nuestra sencillez, pues todas las circunstancias que vivimos son una buena oportunidad para este objetivo.
La labor y la disciplina en el aquietamiento de la mente es lo que muchos hemos decidido vivir en esta reencarnación para alcanzar, no solo los conocimientos físicos, terrenales, sino también, alcanzar la verdad de la existencia por nosotros mismos, profundizando en una experiencia personal y liberándonos de la dualidad.
El interno tiene que guiarnos hacia la verdad en unión y confianza con el silencio de nuestra mente. La confianza tiene que guiarnos a una transformación de: una mente bulliciosa de pensamientos a una mente vacía de pensamientos pero llena de una consciencia universal.
A través de la práctica vamos experimentando como esa fuerza interna empuja hacia la mente dándole cada vez más comprensión de su naturaleza.
Comprender a la mente es importante, ¿por qué existe una mente? ¿por qué se ha creado? La mente es constantemente receptora, transmisora, traductora y creadora. Cuando entramos en el silencio de la mente, ésta integra hacia el consciente toda la fuerza universal que somos, y su transformación es como la sangre que corre por nuestras venas en unión con todo lo existente, son ríos de espuma blanca, el flujo de los amantes, un paso de lo denso a la disolución, corrientes que emanan precipitándose hacia la verdad, hacia la fuerza de la creación y es cuando la obra se hace visible al ojo humano. El ser que alcanza la consciencia del verdadero sentido de su existencia deja paso a la vida sin poner resistencias. La acción del pensamiento, la reflexión y esta traducción que hace la mente se convierte en palabra y en obra, una creación en complicidad con el Universo, una creación de circunstancias, modificaciones en la tierra en formas de convivencias, de hacer, ya conocemos cada uno lo que vivimos en la tierra.
Es cierto que existen diferentes escalas, pero poco a poco llegamos a una consciencia de unidad, alcanzamos comprender que todos somos notas en un pentagrama que forma la melodía del planeta tierra, una melodía en equilibrio y armonía con el Universo y esa es la ofrenda de guirnaldas de la tierra para el Creador.
El planeta tierra ocupa un espacio en el pentagrama del Universo junto a una vía que la llamamos vía láctea y en medio de estrellas y de planetas un silencio que ruge, todo está en armonía y en equilibrio y a su vez, la vía láctea ocupa un espacio en el pentagrama de otras vías más amplias y así hasta solo el universo lo sabe. Cada pentagrama está en conexión con los demás.
Todo está unido, esto es lo que tiene que hallar la mente humana, el equilibrio y la armonía en todas las cosas tal cual son, sin divagaciones, son estados del alma que ofrecen a la mente la capacidad de la liberación de la duda, y así la mente se fortalece y se ilumina de su verdad.
La vida responde a una nueva era en la que actúa tanto la física como la química, todos los avances y también el silencio.